CLARO QUE DUELE

Claro que duele cuando revientan las yemas.
¿Por qué sinó dudaría la primavera?
¿Por qué todo este ardiente deseo
se ligaría a la helada y cortante niebla?
La yema estuvo envuelta todo el invierno.
¿Qué sucede ahora ? Hay algo que se consume y estalla
Claro que duele cuando revientan las yemas,
duele lo que crece
                                  y lo que se cierra.

Claro que cuesta dejar  caer las gotas,
temblando de ansiedad, cólgándose.
Se agarran a las ramas, se hinchan, resbalan-
el peso las arrastra, cómo se aferran.
Cuesta la incertidumbre, el miedo y el estar dividido,
cuesta sentir la llamada de las profundidas, tirando de tí,
Y aún así, permanecer estremecido-
cuesta querer detenerse
                                  y querer caer.

Entonces, cuando en medio de la agonía, sin remedio,
Revientan las yemas como en júbilo.
Entonces, cuando ya ningún miedo las retiene,
caen las gotas de las ramas centelleando
olvidándose de lo nuevo que las atemorizaba
olvidándose que el viaje las angustiaba-
y en un segundo sienten la seguridad más absoluta,
descansan en la confianza
                                  que crea el mundo.

 


Svenskt original

Översatt till spanska av Silvia Capella.



Copyright © 2009:
Översättning: Silvia Capella
Svenskt original: Ulf Boye

Publicerat med tillstånd av:
Silvia Capella, översättning.
Ulf Boye, copyright för Svenska originalet.